domingo, 7 de junio de 2020

COMENTARIO FINAL

DE LA TEORIA A LA PRACTICA


Históricamente muchos hombres y mujeres han desarrollado diferentes teorías que establecen principios sobre cómo aprende el ser humano. Entre estos personajes encontramos a Anne Sulivan, María Montessori, David Ausbel, Jean Piaget, Robert Gagné, Jerome Bruner y  Lev Vygotsky. 
Todas estas teorías han buscado desenmarañar el misterio de cómo aprende el ser humano dada la naturaleza compleja de su cerebro. 
Una de las mayores premisas del aprendizaje en el ser humano es el hecho que todos gestionamos nuestro aprendizaje de manera diferente y es ahí donde reside uno de los mayores retos para aquellos que nos dedicamos a la docencia, proveer diferentes formas de enseñanza que puedan alcanzar a todos nuestros alumnos. 

Con el avance de la neurociencia también se ha podido conocer como funciona el cerebro humano y es en las últimas décadas cuando se establecen principios que en algunos casos coinciden con las propuestas de los teóricos mencionados con anterioridad, pero que también vienen a romper con paradigmas establecidos en el campo educativo y que por mucho tiempo se han tenido como verdades absolutas, tales como tener una buena memoria significa ser sumamente inteligente.  
En mi experiencia docente he visto como habiendo tanta teoría valiosa en la práctica pedagógica se sigue proveyendo una educación tradicional que pretende uniformar los métodos para facilitar el aprendizaje a los educandos. 
Las últimas generaciones de alumnos piden desesperadamente un cambio drástico en las prácticas docentes pues al parecer la metodología discrepa mucho con la forma en que las éstas aprenden. 
Además de esa realidad nos damos cuenta que cada vez más se hace necesario proveer a nuestros alumnos de un aprendizaje cooperativo basado en competencias y no en contenidos. 

Por más de diez años en Guatemala se ha establecido el Currículum Nacional Base como la piedra angular del quehacer educativo en nuestro país, sin embargo seguimos sin ver cambios significativos y creo que la primordial razón para este fenómeno es que hay mucha diferencia entre la teoría y la práctica, entre la planificación y la ejecución de las clases. 
Personalmente creo que es urgente provocar una reforma educativa que transforme la manera en que se desarrollan las clases en los salones, que motive y capacite a los docentes a querer salir de su zona de confort y que les lleve a tomar riesgos para poner en práctica toda la riqueza metodológica ya existente y que esto redunde en que los estudiantes sientan curiosidad y gusto por aprender. 
Hoy por hoy no podemos quejarnos de falta de teoría en cuanto a métodos de enseñanza y de aprendizaje, solo falta dar un gran paso y este es atrevernos a poner en práctica todo lo propuesto por grandes hombres y mujeres que se sumergieron en la tarea de investigar como aprende el ser humano. 

Creo que nos queda mucho camino por recorrer, pero también creo que la situación actual provocada por el COVID-19 ha venido a ser un parte aguas que nos impulsará aún por la fuerza para que la transformación tan ansiada en educación pueda darse con mayor celeridad. 
Esperemos por un futuro con una educación significativa y diferenciada de acuerdo a la forma en que cada uno gestiona su propio aprendizaje. 

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